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viernes, 20 de octubre de 2017

Cómo cuidar y limpiar las joyas (consejos y recomendaciones)

Cómo cuidar y limpiar las joyas (consejos y recomendaciones)
Si queremos mantener limpios aquellos anillos de plata u oro que usamos a diario, deberemos quitárnoslos al lavarnos las manos, de esta manera evitaremos que las partículas de jabón se alojen en los huecos.

También es preferible evitar llevar las joyas a la playa, a la piscina o si vamos a realizar alguna actividad deportiva, de esta manera evitaremos que las joyas se golpeen o rayen. Tampoco debemos olvidar que el contacto repetido con cosméticos, perfumes, insecticidas o detergentes doméstico pueden dañar las piedras preciosas que adornan las joyas.

Eso sí, no olvidemos que las joyas son para disfrutarlas y no debemos tener miedo a exponerlas a las inclemencias del clima, el ambiente, los roces o los golpes, si no las usamos, ¿para qué las hemos comprado? No obstante, es cierto que las joyas son artículos muy valiosos y que deben tratarse con mucho cuidado. En este artículo encontraréis toda una serie de sencillas recomendaciones de cuidado y limpieza que os permitirán conservar vuestras joyas en perfectas condiciones durante años.

Limpieza de las joyas

En general, a excepción de las perlas y las esmeraldas, las joyas las puede limpiar uno mismo con agua jabonosa tibia, cepillándolas con delicadeza utilizando un cepillo pequeño y muy suave para no dañarlas. Para terminar, tendremos que aclararlas cuidadosamente con agua tibia, secándolas posteriormente con un paño suave.

Eso sí, debemos saber que la limpieza de las perlas y las esmeraldas es extremadamente delicada, por lo que nuestro consejo y recomendación es que confiéis dicha limpieza a profesionales de la joyería para evitar que dañéis vuestra joya.

En Internet encontraréis muchos trucos de limpieza para limpiar joyas, sobre todo si son de plata, desde utilizar pasta de dientes, zumo de limón y/o bicarbonato sódico, hasta sumergirlas en agua empleada para hervir patatas o espinacas o en una solución de amoniaco y agua caliente a partes iguales. Nuestro consejo es no utilizar ninguno de estos recursos, sobre todo si la joya es de calidad.

Si nuestra joya tiene arañazos podemos llevarla a pulir a un profesional joyero, esta limpieza reducirá o eliminará los arañazos, pero debemos ser conscientes de que también retirará algo de material, por este motivo no es aconsejable pulir las joyas muy frecuentemente (para la joyas de oro como mucho una vez cada diez o quince años). Además, algunos modelos de joyas no permiten el pulido.

Comprobación de los cierres y el engarzado

Antes de lucir una joya deberemos comprobar los cierres y cualquier dispositivo de seguridad que tenga incorporado para evitar que se pierda.

También debemos chequear que las garras del engarzado no se han movido y que no hay holguras de ningún tipo, para realizar esta comprobación simplemente deberemos agitar ligeramente la joya cerca de nuestra oreja y verificar que no se oye ningún tipo de ruido. Otra forma de comprobar el engarzado es frotar las joyas con una tela suave verificando que la joya no se engancha, en caso contrario significaría que el engaste de las piedras se ha movido.

Cómo guardar las joyas

Al ser de durezas similares, debemos ser conscientes de que las joyas se rayan en contacto con otras joyas, por este motivo es recomendable protegerlas por separado guardándolas en estuches individuales o, a lo sumo, en joyeros con habitáculos individuales. Nunca deberemos colocar joyas juntas sin la debida protección.

En cuanto a las cadenas de oro o plata, lo recomendable es guardarlas en plano, de esta manera conseguiremos que no se formen nudos que puedan dañar la joya a la hora de deshacerlos.

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