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martes, 21 de febrero de 2017

Lapislázuli, la piedra semipreciosa de la comunicación

Lapislázuli piedra semipreciosa
El lapislázuli es una gema o piedra semipreciosa muy apreciada en joyería desde los tiempos antiguos. Desde el punto de vista de la geología se trata de una roca cuyos componentes principales son la lazurita (causantes de su típica coloración azul), la calcita y la wollastonita (originantes del estriado gris y blanquecino), y la pirita (causante de los destellos plateados).

Se trata de una gema no especialmente dura, con una dureza de 5,5 en la escala de Mohs. Para distinguirla de otras rocas como la azurita, conviene saber que el ácido clorhídrico no la ataca.

El lapislázuli fue la piedra nacional de Chile hasta 1993 (actualmente es la combarbalita), país que es el máximo productor de joyas de lapislázuli y que cuenta con una gran tradición en el diseño y creación de joyería utilizando esta gema.

Explotaciones de lapislázuli

Actualmente sólo existen dos yacimientos de lapislázuli, una mina situada en Afganistán y otro más grande situado en Chile, el famoso yacimiento Flor de los Andes que se encuentra localizado a una altura de tres mil seiscientos metros en la cordillera de Ovalle.

El lapislázuli en la Historia

Los primeros objetos y joyas elaborados en lapislázuli que se conocen fueron encontrados en una tumba del valle de Indos (La India), y fueron datados como de hace más de nueve mil años.

Lapislázuli pulido
El lapislázuli ya era utilizado hace más de ocho mil años por diversas culturas precolombinas, entre ellas los incas, que explotaron en su día algunas minas ya desaparecidas en las montañas del Perú, y los diaguitas, un conjunto de pueblos independientes al que les unía un idioma común, el cacán, y que colonizó en su día el Noroeste argentino y el Norte de Chile. De esta época antigua se conservan algunos fragmentos de máscaras, adornos y utensilios como puntas de flecha elaboradas con lapislázuli.

Uno de los componentes físicos del lapislázuli, la lazurita, una vez convertido en polvo se trata de un colorante azul muy estable y muy apreciado por los pintores de la Europa del Renacimiento (hasta el siglo XIX se utilizó para elaborar las pinturas al óleo de color ultramarino), entre los que cabría destacar a Leonardo da Vinci, Alberto Durero, Fra Angélico o Jack Van Eyck. En aquella época el precio del lapislázuli cuadriplicaba el del oro y llegó a ser conocido como el oro azul, siendo utilizado en la decoración de muebles muchos de ellos actualmente expuestos en museos.

Simbología del lapislázuli

El lapislázuli era una piedra sagrada para los egipcios. Su color y el veteado plateado les hicieron creer que era una piedra caída del cielo.

El lapislázuli es la gema maestra de la luz, es la piedra de la sabiduría, de la iluminación, de la integridad y de la verdad. También es símbolo de nobleza, pureza, suerte y salud. Se le otorgan poderes de protección contra los ataques psíquicos externos, constituyendo un importante activador de energía. También se dice que el lapislázuli permite establecer relaciones de amor y amistad al ayudar a los que la poseen a expresar sus emociones y sentimientos (por ello es también conocida como la piedra de la comunicación).

En Babilonia, Ur y el antiguo Egipto se creía que el lapislázuli tenía propiedades curativas y servía para tratar la fiebre y la tristeza. Civilizaciones como la romana otorgaron al mineral propiedades afrodisiacas. Las mujeres de estas épocas también lo utilizaron como cosmético para pintarse los ojos.

Se dice que colocando una piedra de lapislázuli sobre la frente se consigue desbloquear el funcionamiento de la mente liberando la intuición, otorgando claridad mental y aumentando la capacidad síquica. También aumenta el poder del espíritu, incrementando la sensibilidad y la vitalidad y desbloqueando los chakras.

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